El fiscal, tras su suspensión en 2014, relata el doloroso proceso que atravesó su familia, especialmente sus hijos pequeños, mientras él era viudo. Destaca el apoyo de su equipo de colaboradores, quienes también fueron perseguidos y reubicados.
A pesar de la dureza del momento, afirma haber logrado salir adelante. Menciona que la suspensión fue un proceso que finalmente pudo superar. No guarda rencor hacia Gis Carbó, reconociendo que cada uno transita su camino. La última vez que la vio fue al reincorporarse a su puesto.