Se plantea la disyuntiva sobre si las Malvinas se convertirán en una causa nacional que impulse una política de Estado coherente y perseverante, o si serán utilizadas como una causa electoral para que el gobierno de turno se perpetúe en el poder.
El éxito o fracaso de esta iniciativa dependerá de si se prioriza el interés nacional a largo plazo o la conveniencia política partidaria, como ha ocurrido en el pasado.