El Atlántico Sur se perfila como una región clave a fin de siglo, especialmente por la discusión sobre la explotación de minerales en la Antártida, cuyo acceso estará controlado por quien posea las Malvinas.
Cisneros señala que Gran Bretaña, por sí sola, carece del poder militar, económico y estratégico para defender la Antártida y el Atlántico Sur, lo que abre la puerta a una negociación que incluya a Argentina y Chile.