Se analiza la postura del Reino Unido ante la creciente presión argentina por la soberanía de Malvinas. A diferencia de su habitual resistencia a negociar, incluso ante resoluciones de la ONU, el Reino Unido se muestra ahora en una "situación incómoda", respondiendo con alertas militares desmedidas.
Se destaca que las empresas que apoyan al Reino Unido en esta disputa son menores en el ámbito petrolero, mientras que las más importantes respaldan a Argentina. Esto debilita la posición británica frente a su principal aliado, Estados Unidos, con quien Argentina mantiene una alianza estratégica.
Se menciona la vergüenza de figuras como Filmus por sus declaraciones sobre Malvinas y se resalta el rol de jóvenes dirigentes libertarios que defienden la postura argentina con argumentos sólidos.