El presidente Javier Milei anunció la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego y la inhabilitación de operar en territorio argentino a empresas involucradas en proyectos en las Islas Malvinas sin autorización. Milei afirmó que la base será el polo logístico más importante del Atlántico Sur y crucial para la defensa de la soberanía.
El expresidente Alberto Fernández criticó duramente las medidas, calificando a Milei de "diletante" y "ridículo", y sugiriendo que la Argentina está desarmada. Fernández también cuestionó la compra de aviones F-16, calificándola de "defalco".
Analistas políticos debatieron la proyección geopolítica de la medida de Milei, señalando que responde a un proyecto de ocupación de territorio pendiente desde los años 70. Se mencionó la importancia estratégica de la base naval para reafirmar los intereses argentinos en el Atlántico Sur.