Se critica la estrategia de Javier Milei de dividir a los periodistas en un 5% que lo apoya incondicionalmente y un 95% que representa al "excremento mediático".
Se compara esta táctica con el caso del departamento de Cristina Kirchner, sugiriendo que el foco debería estar en quién lo vendió y no solo en quién lo compró.
Se menciona a Adorni y se sugiere que también fue objeto de críticas similares, planteando la duda sobre si su accionar fue correcto o no.
El conductor se siente parte del 95% y expresa su extrañeza ante la situación, sintiéndose en un escenario "raro".