El gobierno de Javier Milei apuesta a presionar a las empresas involucradas en la extracción de petróleo en Malvinas, amenazando con sanciones y exclusión de Vaca Muerta si continúan con el proyecto.
Las empresas Rockhopper y Navitas han manifestado su intención de seguir adelante, pero la financiación y tecnología para la extracción son puntos clave. Se menciona la participación de bancos israelíes y la tecnología de petróleo, que pocas empresas proveen.
El gobierno difundió un listado de 45 empresas colaboradoras del proyecto Zilion y también busca fomentar la competencia en la tecnología de perforación offshore. La estrategia busca generar una disyuntiva en las empresas: elegir entre Malvinas o Vaca Muerta.
Además, se señala la contradicción de que terrenos aledaños a una futura base naval en Malvinas, que el gobierno considera fundamentales para la soberanía, estaban en venta hasta hace poco, a pesar de los recortes de gastos.