Se critica la postura de Javier Milei respecto a las Malvinas, señalando que incumple promesas previas y recurre a leyes sancionadas durante el gobierno de Cristina Kirchner para aplicar sanciones a empresas que operen en el territorio en disputa.
Se resalta la contradicción entre el discurso de defensa de la soberanía y las acciones concretas, como la falta de aplicación de normativas existentes contra la explotación de recursos por parte de empresas británicas e israelíes. Se cuestiona si el giro discursivo de Milei responde a una convicción real o a una estrategia electoral.