Se critica a Javier Milei por supuestamente utilizar el sentimiento malvinero como un discurso oportunista ligado a las encuestas. Se menciona que Boris Johnson lo apoya, enviando un mensaje de tranquilidad a Gran Bretaña.
Se compara la situación con la figura de Margaret Thatcher, ídola de Milei, y se cuestiona la contradicción de sus acciones y discursos.