Eduardo Liberti analiza la reciente incursión de Javier Milei en el nacionalismo, calificándola de "burda" y de corta duración, diseñada para desviar la atención de la crisis económica. Critica la contradicción de Milei al reivindicar Malvinas mientras Chile y Reino Unido fortalecen lazos en la región.
Liberti cuestiona la estrategia de Milei, sugiriendo que la repercusión negativa en mediciones digitales confirma su fracaso. Aunque Malvinas es un factor de unidad nacional, el gobierno tendría dificultades para justificar la maniobra, con excepciones como Patricia Bullrich, quien diferencia la gestión económica de Thatcher de su accionar bélico.