Para mantener el calentamiento global por debajo de los niveles críticos, se recomienda alcanzar la neutralidad de carbono antes de 2050. Esto implica no emitir más gases de efecto invernadero de los que los ecosistemas puedan absorber o compensar mediante captura de CO2.
A pesar de la creciente presión para descarbonizar, la mayoría de las empresas aún no están legalmente obligadas a reducir sus emisiones, según lo establecido en el acuerdo climático de París.