Se critica duramente la frase de Caputo sobre "deslomarse", considerándola una falta de respeto hacia los trabajadores argentinos.
Se argumenta que son los ciudadanos quienes se "deslomana", no los funcionarios, y se cuestiona la percepción que tienen los políticos sobre el esfuerzo de la gente común.
Se plantea que los funcionarios tienen su futuro asegurado, mientras que la situación de los argentinos es precaria.