Entra en vigencia una nueva ley penal juvenil que baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, generando opiniones divididas en la sociedad.
El abogado penalista Gastón Francone explica que el espíritu de la ley busca mejorar el sistema penal juvenil, aunque reconoce que su efectividad se verá en el tiempo. Señala que la ley tiene 42 artículos y que su aplicación práctica será clave para determinar si se reduce el índice delictivo.
La ley contempla penas máximas de 15 años para menores de 14 a 16 años y establece que deberán ser alojados en establecimientos especiales. Además, se introduce la figura de la responsabilidad civil de los padres por los daños causados por sus hijos menores.
Sin embargo, la falta de plazas carcelarias y la dificultad en la implementación de la ley generan dudas sobre su aplicación efectiva. Se plantea la necesidad de construir nuevas cárceles y de adaptar el sistema para alojar a los menores infractores sin mezclarlos con adultos.