El exgobernador de Entre Ríos, Sergio Uribarri, fue detenido tras confirmarse su condena a 8 años de prisión por corrupción, lo que reaviva el debate sobre la proscripción de figuras políticas.
Se contrasta la situación de Uribarri, condenado y preso por delitos probados, con el discurso de "proscripción" utilizado por algunos sectores para referirse a Cristina Kirchner, argumentando que la diferencia entre persecución política y condena judicial por corrupción es abismal.
Se señala que la mayoría de los exfuncionarios enfrentan procesos o condenas por corrupción, lo que pone en duda la argumentación de persecución política generalizada.