Se criticó duramente la gestión económica del expresidente Alberto Fernández, calificándola como un plan diseñado para ganar elecciones a costa de destruir la economía del país.
Se argumentó que los planes económicos suelen buscar beneficiar a la mayor cantidad de gente posible, pero el de Fernández habría tenido como único objetivo la victoria electoral de su partido, dinamitando la economía en el proceso. Se le acusó de haber dejado al país "con el culo al aire" y de generar daños económicos, sociales y de salud que llevarán mucho tiempo en recuperarse.
Se señaló que Fernández, como presidente, fue el máximo responsable de estas políticas y que debería haber ofrecido disculpas por los "encierros", el cierre de escuelas, el daño económico, la gestión de vacunas y el beneficio a amigos, entre otros aspectos negativos de su mandato.