El partido gobernante en Alemania ha sufrido un revés electoral, obteniendo menos de la mitad de los votos que en elecciones pasadas. Se especula que esto se debe, en parte, a las políticas de inmigración impulsadas durante la era de Angela Merkel, las cuales habrían generado descontento social.
Además, la percepción de que Alemania sostiene económicamente a otros países de la Unión Europea, como Grecia y España, también influiría en el ánimo de los votantes alemanes, quienes sienten que su esfuerzo laboral se destina a sostener a otras economías dentro del bloque.