Se alerta sobre la dificultad creciente para distinguir entre verdad y mentira en las declaraciones de Javier Milei, lo que representa un riesgo significativo, especialmente de cara a las próximas campañas electorales. Se menciona el caso de Paulino Rodríguez, quien habría caído en una "fake" relacionada con el presidente.
Se subraya que la línea entre lo real y lo inventado se desdibuja, obligando a estar atentos a las estrategias de comunicación y a la veracidad de la información que emana del ejecutivo.