Se cuestiona la exageracion de algunos artistas al calificar al presidente Javier Milei como "dictador, absolutista, antiderecho y antigay".
Se reflexiona sobre la pasividad ciudadana frente a los cambios politicos y la frustracion de esperar que las cosas mejoren.
Se critica la idea de "derrocar" a un gobierno y se enfatiza que la voluntad popular expresada en las urnas es el unico mecanismo de cambio.