Se criticó el discurso presidencial sobre Malvinas, calificándolo de "populismo nacionalista berreta" y recordando los elogios de Milei a Margaret Thatcher, a quien se tildó de "hija de puta" por el hundimiento del Crucero General Belgrano. Se enfatizó que la sangre de los soldados argentinos está en las islas y que la soberanía no se negocia.
Se cuestionó la conveniencia de establecer una base naval y se planteó que esto podría beneficiar a "usureros" y generar conflictos. Se sugirió que la causa Malvinas se utiliza como estrategia política, y que la Argentina no está en posición de enfrentar a Inglaterra o Estados Unidos. Se mencionó la posibilidad de que la base sea utilizada por EE.UU. y se criticó la falta de atención a problemas internos como la economía, la salud y la educación.