Se compara la situación actual con una "teoría del gimnasio", donde la sociedad siente dolor por los cambios implementados por el gobierno sin ver mejoras a largo plazo. El descontento generalizado podría costarle votos al oficialismo en futuras elecciones.
El discurso oficialista, que prometía un cambio y un sacrificio necesario para mejorar, no se está cumpliendo, generando la sensación de "engaño" entre los ciudadanos que sienten que el dolor no los lleva a ningún lado.
La falta de resultados tangibles y la persistencia de los problemas, como las demoras en el transporte y el empeoramiento del servicio a pesar de los aumentos, alimentan el malestar social.