El plan sistemático de desaparición forzada durante la última dictadura militar culminaba con el llamado "traslado", un eufemismo que encubría el asesinato y buscaba borrar todo rastro de las víctimas.
En la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), muchos secuestrados atravesaban un circuito de secuestro y tortura, yacer en capucha, para luego ser arrojados al mar en los llamados "vuelos de la muerte".
La certificación de estos crímenes llegó con la confesión de Adolfo Cilingo, militar que detalló cómo se arrojaba a los prisioneros al mar desde aviones navales, un método implementado por la Armada Argentina para deshacerse de miles de personas.
"La Armada Argentina creó ese método y ese método es el que usamos para eliminar alrededor de 4.000 personas más o menos lo que yo estimo de la escuela mecánica."Cilingo admitió haber participado en vuelos donde se arrojaba a personas al mar, y en 1997, tras su confesión, fue juzgado y condenado en España como autor de crímenes de lesa humanidad.