Se analiza el estado actual del kirchnerismo, describiéndolo como "desarmado" y "peleado". A pesar de esto, se advierte no subestimarlo, ya que el electorado podría unirse y votar por opciones como Grabois o Massa.
Se menciona la precaución que debería tomar el gobierno ante esta situación, considerando que la interna podría terminar en "la nada misma". Se enfatiza que, a pesar de las diferencias, el electorado kirchnerista tiende a votar unificado.
El kirchnerismo no es lo que era, no tiene poder, tan desarmado, tan todo peleado.Se sugiere que el kirchnerismo "no vuelve más", pero se recomienda cautela y consolidar el "cambio".