Se describe cómo la maquinaria del terror no se limitó a maternidades clandestinas, sino que incluyó el secuestro de niñas y niños junto a sus padres o arrancados de sus hogares, convirtiéndolos en "botines de guerra".
Se menciona el operativo en la casa de Daniel Mariani, Diana Teruggi y su beba de tres meses, Clara Anaí, con tiroteos, bombas y helicópteros.
Se afirma que existía un plan sistemático de apropiación.