Se plantea la preocupación de los empresarios y ciudadanos argentinos ante la inestabilidad emocional y la falta de previsibilidad del gobierno de Javier Milei. A diferencia de otros países donde las derechas nacionalistas y proteccionistas reaccionan a la dependencia de China, Argentina parece ser el único caso de un presidente genuinamente libertario que genera incertidumbre.
El discurso se centra en la necesidad de "estabilidad emocional" y previsibilidad, elementos cruciales para la inversión y el desarrollo. Se critica la tendencia a la polarización dogmática y la falta de un enfoque "normal" que priorice la convivencia y el bienestar social. La preocupación es que la volatilidad del actual gobierno pueda generar reacciones adversas en la sociedad, poniendo en riesgo la estabilidad y el futuro del país.