El surgimiento del fascismo en Italia con Benito Mussolini se remonta a la respuesta a la acción del Partido Socialista y la declaración del soviet en Turín. Mussolini, proveniente de la izquierda, promovió la acción y la fuerza bruta como respuesta a la inacción percibida de los socialistas, lo que culminó en la formación de los Fasci di Combattimento.
La victoria de Adolf Hitler en Alemania se dio a través de elecciones democráticas, un hecho que conviene recordar para comprender cómo sistemas con capacidad letal pueden llegar al poder. La historia del Tercer Reich y el nacionalsocialismo, a pesar de su carácter destructivo, forman parte ineludible de la historia alemana.
Se establece un paralelismo entre el ascenso del fascismo en Italia y el fenómeno de la ultraderecha en Alemania, destacando que ambos movimientos surgieron como respuesta a contextos sociales y políticos específicos. La comprensión de estos fenómenos es crucial para prevenir su reaparición.