El fenómeno de la ultraderecha en Europa, y en particular en Alemania con el partido Alternativa para Alemania, es un movimiento contemporáneo que no implica un retorno al pasado ni tiene vínculos con el nazismo. Alemania, a diferencia de la época de crisis de posguerra, es un país próspero y respetado en la Unión Europea.
El surgimiento de Alternativa para Alemania se explica como una respuesta al fracaso de la política de recepción masiva de refugiados sirios y afganos implementada por el gobierno de Angela Merkel. Esta política generó un fuerte impacto en la sociedad alemana y europea, dando origen a diversos partidos de ultraderecha.
La victoria de la ultraderecha en Alemania tiene repercusiones en otros países europeos, como Francia, donde Marine Le Pen también lidera un partido de ultraderecha con posibilidades de ganar las elecciones. La situación alemana resuena de manera particular debido a la historia del país y su vínculo con el nazismo, generando preocupación y debate.