Se conmemoran mil días de la asunción de Milei, calificando su gestión como una política de crueldad y abandono. Se denuncian insultos y descalificaciones sistemáticas hacia diversos sectores de la sociedad, incluyendo científicos, maestros, médicos, estudiantes, trabajadores, periodistas, curas, políticos y ciudadanos en general.
El discurso oficialista es tildado de violento y autoritario, utilizando un lenguaje despectivo hacia opositores y críticos.