La nueva ley penal juvenil argentina reduce la edad de punibilidad a 14 años y permite reproche penal para todo tipo de delitos.
Se discute la aplicación de penas máximas de 15 años para homicidio y la posibilidad de prisión preventiva para delitos graves, aunque se priorizan salidas alternativas.
El fiscal Mauro Teresco explica que la ley busca un equilibrio entre sancionar y resocializar, pero reconoce la importancia de la implementación en cada jurisdicción.