Se mencionan los nuevos integrantes del gabinete nacional presentes en un acto, incluyendo al nuncio apostólico monseñor Pío Lagui y al arzobispo de Buenos Aires, monseñor Juan Carlos Aramburu.
Se introduce la idea de que la jerarquía eclesiástica apoyó al gobierno golpista y que muchos familiares de desaparecidos encontraron silencio en la Iglesia.