Se criticó duramente al periodismo, calificándolo de "sicarios" y "basura con micrófono", por supuestamente intentar tapar la realidad económica del país y mantener el "estatus quo corrupto". Se cuestionó el enfoque constante en que "el consumo no arranca", sugiriendo que quienes reivindican el consumo son tildados de corruptos.
Se planteó que el presidente Javier Milei podría estar equivocado al considerar a quienes señalan la falta de consumo como corruptos, y se sugirió que el periodismo, al no enfrentar directamente a figuras como Massa o Cristina Kirchner, arma campañas en su contra. Se mencionó la posibilidad de que los "ataquecitos" que recibe Milei sean parte de su propia estrategia de campaña.