Se denuncia que el presupuesto de defensa de Argentina es el más bajo de la historia (0.5% del PBI), y que el 80% de este se destina a gastos de personal. Esto ha llevado a que el 60% del personal militar esté por debajo de la línea de pobreza.
A pesar de la precariedad salarial, se informa sobre la compra de armamento sofisticado como los F-16 y Unimog, financiada con 500 millones de dólares. Se cuestiona la procedencia de estos fondos, sugiriendo que provienen del ahorro generado por la licuación de los salarios militares en los últimos tres años.