Se critica la estrategia de Santiago Caputo, a quien se califica de "vidrierista" por su aparente dependencia de las ideas de Donald Trump y su enfoque en la "motosierra" como símbolo. Se argumenta que Caputo cae en la trampa de Trump al basar sus acciones en la foto del magnate con el Rey de Inglaterra, ignorando la complejidad de la situación geopolítica.
Se cuestiona la inteligencia de Caputo y se sugiere que su rol se limita a crear una fachada, sin abordar los problemas de fondo. La analogía con la venta de productos en una vidriera ("motosierra, par de zapatos, perfume") resalta la superficialidad de su gestión y la desconexión con la realidad económica y política del país.