Se realizó un duro balance de los mil días de gobierno de Javier Milei, calificando su gestión como marcada por la crueldad, la desidia y la violencia. Se criticó la falta de sensibilidad hacia la infancia, la vejez y los trabajadores, así como el aumento del patrimonio del gobierno mientras la población se empobrecía.
El discurso repasó insultos y descalificaciones proferidas por el gobierno hacia diversos sectores de la sociedad, y se denunció que la estrategia de comunicación busca enloquecer a la población negando la realidad. Se concluyó que la libertad pregonada por el gobierno se ejerce a través de la violencia y la coerción, comparando a Milei con una pistola en la cabeza de los argentinos.