Los bautismos comunitarios que debían realizarse frente a la casa de Cristina Kirchner finalmente tuvieron lugar en una parroquia de Barracas, tras una decisión del arzobispo García Cuerva.
La ceremonia, que incluyó a 24 niños, contó con la presencia testimonial de Cristina Kirchner como madrina. Entre los bautizados se encontraba Pablo Grillo, un fotógrafo que había sido herido en una manifestación.
Posteriormente, algunos de los asistentes a los bautismos se acercaron a la casa de la exmandataria para saludarla y agradecerle por su rol como madrina testimonial, a pesar de no poder realizarse el evento en el lugar originalmente previsto.