Sergio Berni cuestiona la base científica para fijar la edad de imputabilidad en 14 años, sugiriendo que fue resultado de negociaciones políticas y no de estudios. Señala que la ley aprobada es un "cachivache" porque carece de financiamiento y de explicaciones sólidas.
Berni lamenta que no se haya aprovechado la oportunidad para crear una ley vanguardista a nivel internacional. Critica que la edad se haya fijado por paritarias entre diputados, sin justificación neurocientífica, y que la ley no cuente con el respaldo presupuestario necesario para su correcta implementación.