Se analiza el cambio en el tono discursivo del gobierno argentino, con Santiago Caputo utilizando expresiones más agresivas y nacionalistas en sus redes sociales, contrastando con la prudencia de Javier Milei en su discurso.
Caputo habla de la necesidad de ser "políticamente relevante, económicamente influyente y militarmente respetable" para defender la soberanía, utilizando términos que evocan conflicto militar, algo que gobiernos anteriores habían evitado en relación a Malvinas.
Se señala la paradoja de que un gobierno liberal en lo económico presente rasgos populistas y nacionalistas en lo político, evidenciado en las declaraciones de Caputo sobre la "agresividad" y la necesidad de "marcar" a posibles "agentes de la corona británica".