La discusión se centró en la grave situación de inseguridad en el conurbano bonaerense, calificado como un "baño de sangre" y "una provincia aparte" gobernada por la "mafia" y el avance del "narcotráfico".
Se criticó a quienes gobiernan la provincia, señalando que la gente tiene miedo de salir a la calle después de las 8 de la noche y que no se puede disfrutar de la vida del vecindario.
Se reiteró la falta de jerarquía, capacitación y recursos para la policía, así como la ausencia de una "clara instrucción política" y una "decisión de combatir el delito".