Se critica la participación de curas villeros en actividades políticas, militando para la "jefa" (refiriéndose a una figura política). Se sugiere que si desean hacer política, deberían dejar la sotana y dedicarse a ello formalmente.
Se menciona un episodio en el que el arzobispo García Cuerva debió intervenir para que un bautismo no se realizara en la vía pública, sino en una parroquia. Posteriormente, los mismos curas habrían ido a agradecer a su "jefa política" por el "madrinazgo" de una delincuente.