Se debatió la efectividad de las cárceles y los institutos de menores en la resocialización de jóvenes delincuentes. Se señaló que muchas cárceles funcionan como "escuelas de delincuentes" y que los institutos de menores, a diferencia de las cárceles para adultos, tienen un régimen más laxo y personal de "minoridad" en lugar de "carceleros".
Se planteó la necesidad de mejorar los institutos y programas de reinserción, en lugar de simplemente bajar la edad de imputabilidad. Se mencionó que la ley de responsabilidad penal juvenil establece un máximo de 15 años de pena privativa de libertad y que el objetivo final es la reeducación. Sin embargo, también se reconoció la necesidad de proteger a la sociedad de jóvenes que cometen delitos graves.