Se critica la estrategia argentina respecto a Malvinas, sugiriendo que se enfoca en el petróleo y los negocios en lugar de la soberanía territorial. Se menciona la presencia de capitales estadounidenses e israelíes en la zona y se expresa escepticismo sobre la sinceridad de la disputa por las Malvinas, sugiriendo que se trata más de "negociados" y "amigos del poder".
Se critica la falta de defensa de los recursos pesqueros argentinos en el sur, a pesar de que se extraen desde hace años sin control. Se compara la pasividad argentina con la acción de países "decentes" que defenderían sus aguas.