Se critica la inacción de la política frente al problema del juego online y la droga, a pesar de que existen fiscalías que buscan educar a los jóvenes sobre los peligros de estas adicciones.
Se denuncia que el negocio del juego y la droga es un entramado de corrupción política, donde se recaudan fondos a través de impuestos que no se invierten en soluciones reales. Se cuestiona el bajo porcentaje de recaudación destinado a combatir estas problemáticas.
Se hace hincapié en la necesidad de investigar a fondo estas redes de corrupción y de exigir a los dirigentes políticos que asuman su responsabilidad en la solución de estos graves problemas sociales.