Fernando Cerimedo, exasesor de Javier Milei y figura cercana a Karina Milei y Santiago Caputo, llegó a tener un poder considerable en Bolivia, operando con oficina en la casa de gobierno y manejando la policía local.
Su influencia se extendía a la relación con el bolsonarismo en Brasil y se le consideraba la "mano derecha" del presidente boliviano, con acceso a información sensible.