Se plantea la hipótesis de que el gobierno podría estar incentivando la división del peronismo para facilitar su reelección. Se sugiere que Cristina Kirchner podría estar colaborando en esta estrategia, recibiendo a cambio beneficios como impunidad o el cese de embargos.
Se menciona la posibilidad de que el gobierno impulse cambios en la Corte Suprema para que revise fallos, lo cual sería preferible a un indulto, ya que este último implicaría culpabilidad. Se recuerda la propaganda de los años 60, calificándola de "terrible" y misógina.