La extrema derecha alemana, representada por Alternativa para Alemania (AFD), ha ganado terreno significativamente, obteniendo cerca del 44% de los votos en elecciones regionales. Este resultado genera preocupación en Europa.
Los líderes de la AFD, Alice Weidel y Tino Truplala, reivindicaron su victoria como un mandato para gobernar e instaron a otros partidos a romper el "cordón sanitario".
Weidel endureció el discurso, proponiendo el cierre de fronteras y la deportación de extranjeros que cometan delitos o permanezcan ilegalmente en el país.