El gobierno argentino ha implementado una nueva doctrina de seguridad nacional, utilizando la cuestión de las Islas Malvinas como plataforma.
Esta doctrina incluye la creación de un centro de vigilancia en el Atlántico Sur, la autorización para derribar aviones hostiles y la consolidación del Consejo de Seguridad Nacional.
La medida busca reforzar la soberanía argentina en el Atlántico Sur y fortalecer la defensa del territorio.