El gobierno argentino maneja con cautela las amenazas recibidas por el presidente Javier Milei, reconociendo su existencia en los últimos meses.
Se ha incrementado el operativo de seguridad presidencial y se han instalado elementos como rifles antidrón en Casa Rosada para prevenir ataques.
Las autoridades prefieren mantener un bajo perfil para no entorpecer las investigaciones en curso, las cuales también están judicializadas con intervención de jueces y fiscales.