La madre de Lara, víctima de un asesinato en Lomas de Zamora, expresa su tristeza y frustración por el accionar de una jueza local que, según ella, se ríe en la cara de las víctimas. La jueza habría dictaminado en contra de la aplicación de una ley que busca proteger a los jóvenes, argumentando que no hay lugar y que las estadísticas son bajas.
La madre de Lara rechaza la idea de que las víctimas sean estadísticas, afirmando que tienen nombre y apellido. Pide empatía y acompañamiento por parte de la justicia, algo que considera que no está recibiendo. Denuncia que la justicia acompaña a los delincuentes y olvida a las víctimas.
Se hace un llamado a la Conferencia Episcopal Argentina y a Monseñor García Cuerva para que escuchen el dolor de las víctimas y consideren la posibilidad de reunirse con ellas, así como lo hacen con los delincuentes. Se subraya la necesidad de que la justicia sea justa y brinde el apoyo necesario a quienes han sufrido.