En un discurso que generó controversia, Javier Milei afirmó que sus conferencias post-presidencia tendrán un valor de cero si modifica su actual política económica, conocida como "ortodoxia". El presidente argumentó que, al haber renunciado a su jubilación de privilegio y establecido un contrato de cuatro años con opción a ocho, su objetivo es mantener la política fiscal y monetaria actual para combatir la inflación.
Milei justificó esta postura como un incentivo personal para mantener la rigurosidad de sus medidas económicas, ya que cualquier cambio en el rumbo podría devaluar el precio de sus futuras conferencias. La declaración sugiere que el país se convierte en un "laboratorio" para sus teorías económicas, priorizando su futuro profesional sobre el bienestar social inmediato.