Se destaca que la nueva ley penal juvenil otorga un rol fundamental a la víctima, cuya opinión es vinculante para la resolución de los casos, algo que no ocurría con la legislación anterior.
Se critica a la jueza Marta Pascual por supuestamente no considerar a la víctima y priorizar al delincuente, invirtiendo los roles y generando malestar entre quienes defienden la ley.