Se revela que en la construcción de la base naval en Ushuaia, durante la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, se destinaron casi 27 millones de dólares en dos pagos, pero la obra apenas alcanzó el 10% de avance.
Los fondos fueron transferidos al FONDEF (Fondo de Defensa), que ha estado involucrado en otros escándalos de corrupción, como los relacionados con Tandanor. A pesar de esto, el Ministerio de Defensa emitió certificados de avance de obra que no se correspondían con el trabajo físico realizado.
Se compara el modus operandi con el de Lázaro Báez en Santa Cruz, donde se cobraban adelantos de obra para luego abandonarlas. El avance físico de la obra apenas llegaba al 28%, mientras que el avance financiero era del 100%. El gobierno de Alberto Fernández y Jorge Tayana, ministro de defensa, es señalado por la inauguración de un monolito y una platea con fondos que no se invirtieron en la obra.